Dedo Corazón.
Ellos nos matan porque somos no-personas. Somos cuerpos que explotan, violan o apalean hasta su extenuación. Silencian nuestro ser mientras niegan nuestras circunstancias. Carne de matadero sobre la que esculpir a golpes las cadenas del miedo. Ninguna está a salvo detrás de su etiqueta pues violencias de distintos nombres nos esperan a la vuelta de la esquina. Ellos nos matan por ser lo mismo, por no ser ellos, por ser de ellos. Que cada una encienda su luz para acabar con esta oscuridad. Hablemos entre nosotras, incluso con la mirada, para decirnos, para recordarnos que no estamos solas. Luchamos juntas contra el terrorismo machista que nunca será porque el miedo no se impondrá.
Migrante no hay destino en el que te vayan a esperar. Allá dónde vayas nadie entenderá porque estás acá. Tu derecho a volar pisotearán. Hasta te odiarán y como a un delincuente te tratarán, con cárceles y todo te aguardarán y del Estado no querrás ni oír hablar. Ojalá abrazarte al llegar y ayudarte a comenzar. Mírame, no tengas miedo, que yo no soy como los demás, yo quiero ser de tu lugar.